Flamenco neerlandés

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                                                        Foto:  Annemiek Rooymans

 

Se llama Janine, pero la llaman La Nina. Es rubia y tiene los ojos zarcos, que no castaños. Su carne es clara, casi pálida, un tono muy alejado en la paleta del bronce, el aceituna o el tostado. Baila flamenco, lo enseña a otros y vive de él en Holanda. Cuenta que ella no sabía nada de lo ‘jondo’ cuando en 1987 vio la Carmen de Antonio Gades y Cristina Hoyos en el Teatro Carré de Ámsterdam. Tenía 21 años y, después de aquello, se arrancó a bailar. Su iniciación coincide con la llegada a su país de los primeros maestros. Sólo dos años antes de que a La Nina se le despertara el ritmo, el Codarts de Rotterdam nombró al ‘tocaor’ cordobés Paco Peña director de la Cátedra de Guitarra Flamenca, convirtiéndose en el primer conservatorio del mundo en abrirle las puertas a lo ‘jondo’.

El Codarts es hoy una Universidad de las Artes a la que acuden cada año jóvenes de todo el mundo. A Ricardo Mendeville, actual director de la cátedra, no le extraña que el flamenco tuviera su primer hueco en la enseñanza superior fuera de España, ni datos como que la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba se estrenara en 1987, dos años después del nombramiento de Paco Peña en Holanda. “Es llamativo pero pasa frecuentemente con las músicas autóctonas. Los que legislan no le dan el estatus que se merecen, ni un lugar donde poder estudiarlas”.

Tampoco al musicólogo Faustino Núñez le sorprende que a más de 2.500 kilómetros de Cádiz o Sevilla se haga tal despliegue formativo y cultural dedicado al flamenco. “Desde los orígenes del género los mejores escenarios se han cedido fuera de la frontera natural de los territorios del flamenco”. Lo cuenta un hombre que dio la vuelta al mundo acompañando a Antonio Gades, que lleva años yendo a Holanda a impartir clases magistrales y al que le gusta decir con una sorna que revela cabreo que “el flamenco es esa música que tanto gusta a los extranjeros”. En Rotterdam sin embargo, no hay tiempo para el lamento: el Codart ya piensa en ofrecer cursos para enseñar a tocar otros instrumentos y cante. En esto último sí se les adelantó España ya que desde 2007 es posible aprender a ayear como Chacón, Mairena o Pavón en centros de enseñanza musical superior.

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Se permite cantar, se ruega no escupir

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