El número 24 de la calle Tientos

Esta sección empezó con la intención de hablar de letras flamencas y se fue yendo por los cerros de Úbeda o lo que es lo mismo, por donde se encuentra lo que me gusta y lo que me encanta, porque a lo que no me gusta no le dedico ni un segundo de más desde hace tiempo.

Aquí han estado algunos de mis favoritos, aunque me quedan unos cuantos en el tintero que no se quedarán sin una casita en La calle Tientos. Llevo ya 23 números construidos y el número 24 de esta calle que parió Sigueleyendo la van a ocupar dos hombres y dos canciones que me enamoran.

Esta que viene es la primera. Un tema instrumental en el que Paco de Lucía hace de las suyas y Pepe, su hermano, canta una letrita breve pero hermosa, como sólo él sabe escribirlas:

.

Yo sólo quiero caminar,

como corre la lluvia en el cristal,

como camina el río hacia la mar

.

Lo que hacen estos dos no tiene nombre. Sus colaboraciones están tan bien equilibradas y son tan rotundas que una siempre se queda con ganas de más. Yo tengo debilidad por Pepe. Paco es un monstruo, una bestia, y me niego a repetir que es un hombre a una guitarra pegado o que su guitarra es superlativa. Paco de Lucía no tiene comparación, ni metáfora, ni rival, ni heredero, ni padre. Paco es Paco de Lucía. Y punto.

Pepe es mi debilidad. Tiene una carrera propia como compositor, cantaor y productor de otros flamencos (Marina Heredia, por citar a una estupenda). De él, me gusta su tono, su voz, su “aje”, su arranque y su gemido. Me pirra su guasa, sus divertimentos y sus jaleos. Toca las palmas como un dios, escribe de una forma que me hace temblar y ejecuta los cantes corazón en mano. Así continúa la anterior:

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Repicando campanadas

la torre de las campanas

y un rayo de sol alumbra

la cárcel de la mañana

y aguruguuu, aguruguuuu

aguruuguuuuuuaaaa.

.

Pero para los que no le conocen, me gustaría que lo vieran. Hoy todo va de tangos, que es palo alegre y bastante negro está el panorama a pesar de ser verano. Este es el segundo de sus temas que meteré en el 24 de la calle Tientos, uno que Pepe remata como un sabio, en el que ni se mira con su hermano porque ni falta les hace:

 

Gitana mía, yo voy a amarte

leré leré leré con toíta mi vía,

leré leré leré con toíta mi sangre.

.

Pues eso. Háganle caso a Pepe: amen con la sangre y exijan que al menos, les dejen caminar. Que pasen buen verano.

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Se permite cantar, se ruega no escupir

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